El miércoles 13 de mayo, la cátedra de Diseño Estructural III de la carrera de Arquitectura, vivió una jornada académica de alto impacto con la visita y conferencia del destacado Ingeniero Agustín Reboredo. Ante un curso colmado de estudiantes, el especialista abordó los paradigmas actuales de la ingeniería estructural, desmitificó preconceptos sobre el comportamiento edilicio ante movimientos telúricos, y compartió valiosas lecciones acumuladas a lo largo de su prestigiosa trayectoria.
El cambio de paradigma: De la estructura que "sufre" a la protección sismorresistente
El núcleo técnico de la disertación giró en torno a una comparación fundamental para la práctica profesional contemporánea: daño controlado versus aislación de base.
El Ing. Reboredo explicó cómo las tecnologías actuales permiten dar un salto cualitativo. Detalló que, conceptualmente, "la estructura que no actúa en el sismo no alcanza a fluir", marcando el éxito de los sistemas de aislamiento donde el edificio prácticamente "flota" y se desvincula del movimiento destructivo del suelo.
Para bajar estos conceptos a la realidad constructiva local, el ingeniero repasó los edificios con aislación sísmica existentes y proyectados en Mendoza, convirtiendo a la provincia en un polo de vanguardia en la materia. Entre los casos analizados se destacaron el edificio Galeno, el edificio de Medicina de la UNCUYO, importantes bodegas de la región y la futura ampliación del Hospital Notti, obras que marcan un antes y un después en la seguridad de la infraestructura crítica de la provincia.
Patologías estructurales y los riesgos del diseño
Con un enfoque sumamente didáctico y práctico, Reboredo enfatizó los peligros que surgen cuando la arquitectura y la estructura no dialogan correctamente.
El especialista advirtió sobre la "pelea contra la gravedad" y cómo el factor de escala influye directamente: "A mayor altura, mayor peligro; la altura es peligrosa", disparó, abriendo el debate con la pregunta ¿por qué tan alta la torre? para invitar a los alumnos a reflexionar sobre la necesidad real de la verticalidad en contextos sísmicos.
Asimismo, analizó fallas estructurales típicas y los tipos de daños más comunes en los sismos, clasificándolos en:
- Insuficiencia estructural.
- Interferencia entre elementos rígidos y flexibles.
- Colapso parcial de componentes.
- Deformaciones excesivas y defectos constructivos en el proceso de obra.
Hizo especial hincapié en la configuración geométrica de los edificios, señalando críticamente el error de los tabiques sin continuidad en planta baja, los cuales tienden inevitablemente al vuelco. "Un tabique volcado es consecuencia de ser una pantalla sin patas; es fundamental fundar bien", remarcó.
Además, recordó a los futuros profesionales que la seguridad sismorresistente no se limita a las grandes vigas o columnas: los elementos que no son rígidos también deben detallarse y construirse con rigurosidad para controlar su daño, extendiendo esta responsabilidad incluso al diseño seguro de estanterías y componentes no estructurales.
Apoyo institucional y sorteo de libros
La jornada contó además con una importante presencia institucional. Participó de la conferencia el Ing. Raúl Delle Donne, Secretario del Consejo Profesional de Ingenieros y Geólogos de Mendoza (CPIG), quien acompañó la actividad y celebró el encuentro entre la academia y el ámbito profesional.
En un momento de gran entusiasmo para los estudiantes, el Ing. Delle Donne encabezó el sorteo de varios ejemplares de los libros del Ingeniero Agustín Reboredo, un valioso material de consulta técnica que ahora formará parte de la biblioteca personal de los futuros graduados.
Un mensaje de cierre: La comunión entre Arquitectura y Estructura
Hacia el final del encuentro, el Ing. Reboredo se tomó unos minutos para expresar su sincero agradecimiento a los estudiantes de Diseño Estructural III por el respeto, el silencio y la escucha atenta durante toda la presentación.
En un emotivo cierre, compartió su gratitud y satisfacción personal por haber desarrollado una carrera profesional trabajando en permanente contacto con la arquitectura. Destacó que la estructura no debe entenderse como un limitante de la forma arquitectónica, sino como su aliada indispensable, instando a los alumnos a mantener siempre un diálogo fluido, creativo y cooperativo entre ambas disciplinas para lograr obras seguras, funcionales y estéticamente trascendentes.